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VALERIO MASSIMO MANFREDI
« El fin de la literatura es comunicar emociones que dan sentido a la vida »
I: Emociones
«El escritor debe transmitir emociones como las que vivió el mismo antes de escribir. El fin principal de la literatura es la comunicación de emociones, las que dan significado a la vida. Sin emociones una vida no tiene sentido. No existe novela que yo no escribiera sin una profunda e intensa participación emotiva, me identifico con los personajes, con sus aventuras. Es una experiencia única, un privilegio. Con Alexandros viví una conexión muy particular de esfuerzo enorme, al final el aislamiento total del último tomo me condujo a una especie de trance, me encontraba en una condición extrema, porque con tanta participación te cansas muchísimo, te drena toda la energía. Estás vacío por un lado y muy rico por otro.
II: Héroes
«En la escuela viví mi primer contacto con los poemas homérico. Tienen una carga humana fantástica, tan fuerte y primitiva, casi violenta, que pueden influir muchísimo en la psicología de un niño. La novela policiaca de verdad nunca me entusiasmó porque se necesita mucha paciencia para seguir todos los indicios. Me gusta escribirla pero en otro contexto, conservar una estructura policiaca infiltrada por grandes temas.
III: El pasado y los errores
–No creo en ese tópico de que conocer el pasado te ayuda a no cometer los mismos errores. Es como si tuvieras un hijo y quisieras transmitirle tu experiencia negativa para que no la repita él. No vale decirle: escúchame, esto no debes hacerlo, es un peligro porque te traera probemas porque me lo conozco... No sirve de nada, tiene que vivir su propia experiencia. No puedes vivir por otro. Es más importante la comprensión: no se puede comprender el presente sin conocer el pasado, un individuo sin comprensión de su ayer no es nada, es un pobre desgraciado, y lo mismo ocurre con las comunidades y su memoria colectiva. Es, también, una forma de facilitar la estabilidad emotiva. ¿Recuerda Blade runner? Hay una replicante de nuevo modelo, Rachel, que es diferente a las demás porque tiene recuerdos. Eso lo dice todo. No hay estabilidad sin recuerdos.
IV: Fabricar éxitos
«No sé si se puede configurar un escritor oportunista. Si fuera fácil conocer las reglas para conseguir la oportunidad de un éxito muchos lo harían, pero son pocos lo que lo consiguen».
V: El proceso de escribir
«No se puede partir a la aventura y decir "empiezo a escribir y no sé adónde voy". Hay una larga preparación y sólo cuando tengo una trama completa y muy estructurada empiezo a narrar. La parte más entusiasmante es la escritura. La preparación es más como un trabajo rutinario, una actividad que no da satisfacción, la documentacion es una actividad muy de rutina, puede ser fascinante si estás explorando territorios desconocidos, pero sabes lo que estás buscando. Lo apasionante es la escritura misma, hay un itinerario seguro y una trama de hierro, y, a partir de ahí, hay que dejarse llevar.
VI: Asturias
«He estado en Asturias durante la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo es un buen amigo, un hombre único. Fue una experiencia fantástica. ¿Abrirla al género histórico? Bueno, recuerde que no hay novela sin historia porque historia es tiempo y sólo Dios podría escribir una que estuviera fuera del tiempo...»
VII: Héroes de hoy
«Existen héroes hoy y los conozco pero están escondidos. Los personajes de particular intensidad están camuflados porque la naturaleza misma de nuestra sociedad silencia las personalidades importantes. No hablo de las públicas, sino de las reales, de muchos heroes silenciosos. Un Alejandro Magno hoy sería un marginado. En la antiguedad había 400 millones de seres humanos y la naturaleza tenía una superioridad enorme, se vivía en el misterio. Hoy hemos asfaltado todo, cimentificado todo, iluminado todo, televisado todo... No hay especio para el sueño sino es virtual como el literario o cinematográfico, sueños artificiales para tener emociones sin las cuales nuestra vida no tiene ocasión de soñar.
VIII: Cada libro, una vida
«Más que a quimeras, me he enfrentado a labores como las de Hércules. Nunca he tenido la ocasión de enfrentarme a monstruos, pero siempre he peleado con grandes empresas, importantes desafíos. Un libro, más que un desafío, es un una nueva vida, al punto de que por un período largo no puedo escribir uno nuevo porque soy aficionado a los personajes que he dejado atrás, sigo viviendo en esa dimensión.
IX: Aprender de China
«Antes de escribir El imperio de los dragones sabía de China lo que puede saber una persona de suficiente cultura, pero para escribir una novela tenía que profundizar mucho más. Ha sido una experiencia importante. No pretendía conseguir el mismo conocimiento que tengo de la clásica, a la que he dedicado mi vida. Necesitaría otra vida para eso pero ahora he mejorado mis conocimientos y con el consejo de otras personas de gran experiencia he podido conocerla mejor.
X: soñar y hacer
«El sueño para mí es una dimensión particular. Viene cuando viene y se va cuando se va. Puede llegar con la mirada de una mujer, con el recuerdo de una amistad, con una imagen que regresa, con un pasado muy remoto... En la vida real soy una máquina de guerra porque vengo de una familia donde nos educaron en la idea de que la palabra imposible no existe, no se puede decir "estoy cansado" o "esto es imposible". Mi padre nunca quiso oir esas palabras. He crecido con la convicción de que no hay límite al compromiso personal, a lo que se puede conseguir. En mi vida cotidiana soy racional y estoy concentrado en lo que hago. El espacio de sueño es personal y profundo, muy íntimo y escondido».
XI: La aventura de escribir
«Dedico parte de mi tiempo a la meditacion, y es más este tipo de actividad lo que me lleva a conocerme a mí mismo. La aventura que vivo escribiendo es más como un placer intenso, como hacer el amor. Al final siempre hay un poco de melancolía, es como salir de una dimensión agradable, de una patria que has construido con gran compromiso y empeño, aplicación y fantasia. Salir de ese medio ambiente produce tristeza. El libro permanece pero como experiencia es una situación efímera, como una escenografía de película que se contruye y con el tiempo y la lluvia se disuelve.
XII: Ideas
«Tengo más ideas que tiempo para desarrollarlas. Hay escritores con problemas, como un amigo que escribió un best seller hace 30 años y nunca ha vuelto a escribir. Cada vez que lo encuentro me dice lo mismo: "estoy trabajando en mi nueva novela". Las historias vienen a mí, cuando acostumbras tu cerebro a un tipo particular de investigación se convierte en algo automático, muchas veces que tuve problemas tratando de buscar una solución me fui a dormir y a la mañana siguiente todo se manifestó improvisadamente. No es la inspiración, el cerebro investigó por la noche todas la posibilidades como un ordenador hasta encontrar la salida.
XIII: El cine
«Había muchos proyectos sobre Alejandro cuando Dino de Laurentiis encargó a un guionista que adaptara mi trilogía. Tardó catorce meses en hacerlo, al punto de que el director elegido se salió del proyecto. Se trató con otro, Baz Luhrman pero pasaron dos años sin hacer nada, así que se adelantó el proyecto de Oliver Stone. Todos lo desprecian. A mí no me disgustó. Hay cosas muy interesantes, personajes como el de Filipo bien desarrollados. No me gustó el actor Colin Farrell. El problema es tratar de hacerlo humano, eso desilusiona al público que quiere ver a un héroe, no a alguien que necesita un psiquiatra.
XIV: La pócima secreta
«Escribir novelas es una forma de permanecer joven. Muchos me preguntan cómo me conservo con tanta energía. En parte es por la experiencia de vivir otras vidas, tienes que descubrir yacimientos de energía en tu propia personalidad que no todos conocen».
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