|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
| |
![]() |
|
|
||||||||||
| |
|
|
Escaparate por David Fernández Entrevista a Valerio Massimo Manfredi Leo luego existo por Cesár Fernández Carta de amor por Emilio Fernández Links Contacto Webmaster ------------------------------------
Números publicados ------------------------------------ |
|
|||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
EL TELÉFONO El teléfono sonó a las cuatro de la mañana. Una voz de hombre, muy alterada, me insistía en que corría un gran peligro. Las palabras que, aún adormilado, trataba yo de decir, quedaban ahogadas entre sus gritos de alerta. Harto de aquella situación, le colgué el teléfono con un “váyase a la mierda”. El corazón me latía sobresaltado y el nudo que se instaló en mi garganta se resistía a desaparecer, como si una aceituna se hubiera atascado en ella. De repente una oleada de agua inundó mi habitación arrastrándolo todo. Entonces me desperté dando un alarido y con una terrible angustia. Menos mal que era una pesadilla, me dije. Una lluvia fina repiqueteaba contra los cristales en el exterior. Encendí la luz y miré el despertador que descansaba sobre la mesita de noche. Eran las cuatro de la madrugada. Entonces sonó el teléfono. --------------------------------------------------- José Feito © 2006
|
|
||||||||||||