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Frases y perros

El otro día circulaba con mi coche a primera hora de la mañana o última de la noche cuando divisé una luz a lo lejos. Los limpiaparabrisas luchaban contra la lluvia cuando llegué a ella. Resultó ser un cartel de dimensiones faraónicas que colgaba sobre la autopista (ahora se llaman autovías). Lo que me fascinó fue la profundidad del mensaje que iluminaba nuestro circular: Pavimento deslizante con lluvia .

Ya en el trabajo, sin perder la inspiración, escribí otras frases que al momento envié al Ministerio de Fomento con la intención de que algún día lucieran en esos faros que desde hace un par de años nos guían por nuestras carreteras. Os redacto algunas a ver que os parecen: Por la noche no luce el sol , Si cierra los ojos no verá nada y En verano hace más calor que en invierno . Para que vean que los ciudadanos también tenemos ideas.

Mientras escribo esto enciendo un cigarrillo. Al posar el paquete, otra frase salta a mis ojos, esta vez sin luz: Fumar puede matar . Sublime. Sin terminar el cigarro llamo a la compañía de tabacos. Les pregunto por el autor del texto. Me remiten al Ministerio de Salud. Comienzo a atar cabos. Ministerio de Fomento, Ministerio de Salud... ¡Bingo!

Ya tengo exclusiva.

Al tiempo que enciendo otro pitillo, llamo al Ministerio de Deportes. Después de tres tonos, un chico me contesta. Me pasa con un jefe al que pregunto:

­-¿Cuándo incluirán en los balones frases tipo: El impacto de este artículo en los testículos puede producir impotencia o 15 muertos en 2003 practicando deporte ?

Ya que antes hablé de carreteras, recuerdo un viaje que hice por Europa hace algunos años con mi familia. Recorrimos muchos kilómetros. Fuimos desde Roma hasta Estrasburgo. Además venía nuestro perro, Rocco. Era un pastor alemán ya muy mayor. Estaba enfermo. Padecía un tumor cerebral. Siendo un cachorro, el veterinario nos alertó diciéndonos que cualquier día podía ser el último para él. No obstante recomendó no operarle. Durante aquel viaje la cosa empeoró. Lo sé porque ladraba con una furia desconocida. Nunca lo había visto así. No regresó a casa con nosotros. Un día, estando en Estrasburgo, me miró a los ojos. Entendí lo que pretendía. Entendí que era de Justicia darle la Libertad que pedía. No quería vernos sufrir. Se fue y nunca más supimos de él.

Nunca más.

En ese viaje del que os hablo no conocí a mucha gente. Sobre todo, por el idioma. Sólo puedo mantener una conversación en castellano y no me siento orgulloso de ello. En cambio, en el viaje con mayúsculas que es la vida conocemos a muchas personas. Todas ellas pueden llegar a convertirse en espejos donde mirarse y aprender, faros que nos guién en determinados momentos de nuestra existencia. Por el contrario, todos sabemos de personajes, casi siempre de otros mundos, cuyos espejos no reflejan nada. Son vampiros dispuestos a chupar tanta sangre como puedan en el tiempo que les dejan. Que les dejemos. Y sí, también tienen frases. Y, además, tan estúpidas como las anteriores: Todo el mundo sabe que manzanas con peras no da nada . Lo sentimos, señora, demasiado larga para las autopistas. Ahora autovías.

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David Fernández García © 2004