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<< “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad

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Tras más de cien años desde su publicación, “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, fue protagonista el jueves 18 de Noviembre en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA.
La razón era la puesta de largo del Club de Lectura que se encuentra formado por miembros del Taller Literario.
Quince minutos antes de dar comienzo la charla, varias personas ya deambulábamos por el exterior del recinto. La situación era extraña ya que a pesar de llevar ocho meses de relación casi ninguno nos conocíamos.
Dieron las seis y media y el salón comenzó a ser ocupado por los participantes del taller, sus amigos y familiares, y el público en general.
Tino Pertierra, organizador del club de lectura hizo de anfitrión presentando a Francisco García Pérez, coordinador del suplemento “Cultura”, que fue el experto encargado de amenizar el coloquio.
Francisco, que también es profesor de literatura “la mejor profesión del mundo” -según sus propias palabras-, rompió el hielo contando una historia sobre las peculiaridades del pueblo leonés de Villablino a principios de la década de los ochenta.
En dicho lugar y en esa época, siempre según García Pérez, “había dos opciones: beber, o no beber. Yo elegí leer”
Roto el hielo y viendo sonrisas en nuestros labios, el experto entró al tema. Estábamos listos.
Debido a los problemas con las traducciones y a las diferencias que se aprecian en las distintas ediciones, “Josemel” hizo hincapié en lo sorprendente que le resultaba que sólo leyendo a Shakespeare un polaco dominara de tal manera el inglés, a lo que Francisco sumó algún diccionario y la ayuda de un preceptor durante la juventud del escritor para lograr tal manejo. El rifirrafe prometía pero el tiempo dicen que es oro y el micrófono cambió de manos.
Llegó el turno de las mujeres, mayoría en el club de lectura, y con ellas la apreciación de “Lafleur” en cuanto a los saltos que la novela tiene. La respuesta de Francisco García dejó clara la dificultad que cualquiera tiene para narrar momentos dolorosos de nuestra vida. “Contarme el peor momento de vuestra vida” -invitó a los presentes- “veréis como resulta imposible establecer una línea. Iríais a saltos. De lo contrario sonaría falso”
“Magda” hizo alusiones a “Línea de sombra” que había leído en internet y el experto nos recomendó que atináramos con las traducciones, ya que algunas destrozaban la exquisita prosa del autor.
“Susa”, “Ella” y las demás mujeres presentes tocaron el tema del machismo que Conrad dejaba entrever en sus obras y mostraba sin tapujos en su vida. García Pérez, observando la aplastante mayoría femenina dijo “Yo no soy Conrad” y aportó alguna frase memorable del escritor anglo polaco en ese sentido.
Sin ir muy lejos, en la obra que nos ocupa, se puede entender cierta sorna en la frase: “Ellas (me refiero a las mujeres) están al margen de aquello, o deberían estarlo. Debemos ayudarlas a que permanezcan en su bello mundo, no sea que el nuestro empeore”
Entre cigarro y cigarro, nos lanzó una pregunta. ¿Estuvo Conrad en Asturias? Pues resulta que sí, y que la impresión que se llevó de nuestros parientes lejanos no resultó muy buena. Al parecer la prueba de su estancia figura en la novela “La posada de las dos brujas” No debemos olvidar que Conrad fue marino mercante.
Casi sin tiempo, un tal “David” comentó la plena actualidad que tiene en nuestros días la novela a pesar de los cien años que tiene a su espalda. También repasó unas páginas donde el autor rompe ese “escalón a escalón” que el experto dice refiriéndose a la narración, y nos involucra de golpe en una vorágine de acontecimientos que envuelven al lector.
En definitiva, “El corazón de las tinieblas” (frase del rey de Bélgica), está repleta de personajes fascinados por el mal. Y como buen escritor, Joseph Conrad retrasa la perla hasta casi el final.
Para cerrar el acto inaugural del club de lectura, Tino Pertierra hizo entrega de un ejemplar del libro firmado por él y por Francisco García Pérez a Alba, de ocho años de edad. La niña es hija de “Susa”, que a su vez es el miembro más activo del foro de las letras.
Abrazos, besos, apretones de manos y deseos de un pronto reencuentro marcaron la salida del salón de actos de la primera reunión de estos aficionados a la lectura y la escritura.

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David Fernández © 2004