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SIGNOS DEL ALMA
"La Poesía es un lugar donde todo sucede. A semejanza del amor, del humor, del suicidio y de todo acto profundamente subversivo, la poesía se desentiende de lo que no es su libertad o su verdad. Decir libertad o verdad y referir estas palabras al mundo en que vivimos o no vivimos es una mentira. No lo es cuando se las atribuye a la poesía: lugar donde todo es posible."
El Poeta y su Poema
Alejandra Pizarnik
Buscando en la memoria versos, dejándome arrastrar por las influencias inequívocas de rimas sostenidas, descubro a treinta años de su muerte y en los treinta ya instalados en mi vida, este extracto encarpetado y otros retazos de letras sonantes. Me pregunto qué me deja su poesía, qué rescato de una obra señalada, mil veces, como oscura. Hay un solo camino para hallar las respuestas a tantos cuestionamientos y no es otro que sumergirme en su prosa, en lo ilusorio de una realidad que atormentaba su lenguaje y que no me es ajena cuando el invierno enciende mi melancolía. La poesía de Alejandra mirada como el destino último, el único donde ella podía realizarse. La búsqueda incansable de las palabras esenciales, la infatigable persecución a describir y escribir sobre lo absoluto de una forma perfecta, exacta. Una forma que existía sólo en su mente y podía revelarse en sus poemas cargados de exilio, de sombras y de muerte. El día con el sol negro, la noche y la oscuridad estaban latentes en su poesía, un mundo que se le presentaba desapacible...
"Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte."
Exilio
La idea de demostrar en su palabra todo lo ausente, los relieves de ausencias sobresalientes y el silencio, convierte su obra en algo puramente contemplativo. Aunque ella concluía que las palabras tenían límites y que al tiempo no habría ya manera de expresar la veracidad de las cosas.
"Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa"
La Palabra que sana
Pero el final que nos adelantaba en sus poemas era inconfundible. La depresión una constante. La confrontación con la poesía, ese paradigma de pretenderla minuto a minuto y día tras día, la lucha por la pureza y la fidelidad en la voz, debía acabar y la forma era callar "el aullido, la vida", decía...
Sueño
Estallará la isla del recuerdo.
La vida será un acto de candor.
Prisión
para los días sin retorno.
Mañana
los monstruos del buque destruirán la playa
sobre el vidrio del misterio.
Mañana
la carta desconocida encontrará las manos del alma.
La última inocencia
Mendiga voz
Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
Los Trabajos y Las Noches
Dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
Dice que tiene miedo de la muerte del amor
Dice que el amor es muerte es miedo
Dice que la muerte es miedo es amor
Dice que no sabe.
Árbol de Diana
La Jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.
Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
Las aventuras perdidas
El 25 de septiembre de 1972 había acabado el dolor violento y apasionado que significaba la vida para Alejandra, se suicidó en su departamento acompañada por muñecas y dejando prendidos en un pizarrón sus últimos versos.
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Roxana Herrero © 2004
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