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YAS ENTRE AMIGOS

RELAX

Parece que fue ayer cuando estábamos comiendo los últimos trozos de turrón y ya tenemos el verano encima. Ya podemos empezar a buscar ofertas para irnos de vacaciones, a sacar la ropa más ligerita, a reservar hora en el solarium para tener "buen color"... Y digo yo, ¿quién decide lo que es buen color o mal color?

Hace unos años se llevaba estar pálida. Las modelos de las pasarelas no es que fuesen pálidas es que esas sí que tenían mal color. Pero de un año para otro la moda cambió y lo que se llevaba, era el moreno carbón. Las modelos parecían ir pintadas con Titanlux marrón. Para las morenas fue la mejor moda que pudo venir, pero ¿y las rubias? Recuerdo a Liliana, una amiga mía que no es que fuese blanca, es que era transparente. En su empeño por tostarse, se pasó al sol tres horas untada con una crema de zanahoria mezclada con nivea y mercromina. La historia terminó en que ni roja, ni morena, se quedó unas horas en urgencias hasta que se le pasó la insolación.

Otro problema es que todos los años por esta época nos bombardean con dietas, cremas milagrosas que prometen que en 15 días adelgazas una talla, anuncios de bañadores que les quedan como un guante a las modelos con medidas perfectas...

Hablando de medidas, las mías parecen el tres por dos del Carrefour. Se han triplicado. La cintura ya no es de avispa, más bien de abejorro y las caderas... sin comentarios. Siempre me han dicho que tengo tipo de pera. Ayer se lo pregunté a mi marido, cuando íbamos a dormir:

-¿Tú crees que tengo tipo de pera?

-Más bien de manzana, ¿no?

-¿Serás cretino? Al sofá, te he dicho que al sofá.

Como siempre decidí que el siguiente lunes empezaría la dieta. Porque un lunes sin dieta es como un jardín sin flores. Pero ¿qué dieta hacer?

Está la "dieta de los puntos", esa en la que cada alimento tiene un número determinado de puntos y durante todo el día tienes que comer 10 puntos. A simple vista parece sencilla, aunque no termina de convencerme, el pan tiene 30 puntos y la tortilla de patatas ni aparece en la lista y yo quiero una dieta equilibrada, de esas en las que puedes comer de todo, hasta chocolate, eso sí, en su justa medida. También está la "dieta de la sopa", en esta te tienes que pasar el día tomando sopa de cebolla. La "dieta del astronauta", es la que siguen las estrellas de Hollywood, claro como son estrellas de cine, qué otra dieta podía ser. Pues bien, consiste en comer pastillitas, imagino que una pastilla tendrá sabor a pechuga de pollo, otra a manzana...

Pero de repente, encontré la solución a mis problemas, iría al gimnasio. Cerca de mi casa había uno, así que allá que me fui. Una recepcionista delgadísima (será por el tema de la imagen y todo eso) me atendió. Fijo que en sus horas libres iría al gimnasio, aunque también es cierto que debía tener unos 20 años menos que yo, pero vamos eso son detalles sin importancia.

-Buenas tardes, me llamo Blanca, ¿qué desea?

-Qué voy a desear, adelgazar, no voy a venir aquí a hacer turismo.

-Le enseñaré las instalaciones, acompáñeme.

-Sí, si, las instalaciones perfectas, todo muy bonito, pero vamos a hablar de precios.

-Son 200 euros la inscripción y una cuota mensual de 60 euros. Esta cuota lo incluye todo, sauna, clases colectivas...

-Me lo tengo que pensar... Ummm, ya está pensado, ¿dónde hay que firmar?

Ya me imaginaba en la playa, con un bikini minúsculo, con la melena al viento...

Y llegó la hora de la verdad, el día G (de gimnasio), con mis mallas, embutida cual morcilla. Un monitor muy simpático me preparó el plan:

- Debes hacer media hora de carrera, media hora de tonificación, diez minutos de recuperación y un cuarto de hora de sauna-y se quedó tan pancho el mozo.

-Pero ese es el plan para toda la semana ¿no?

-No, señora, eso es lo que tiene que hacer hoy.

Tras diez minutos de carrera, la sala empezó a dar a vueltas a mi alrededor, lo último que recuerdo es que alguien dijo:

-Esta se cae...

Y claro que me caí.

Me caí del guindo.

Llegan las vacaciones, se trata de descansar, de cargar las pilas, de compartir horas con nuestros amigos, de relajarse, de leer ese libro que llevas tiempo deseando leer y nunca tienes tiempo, de disfrutar de esos momentos en los que no haces nada . En definitiva de vivir.

FELIZ VERANO A TODOS

Nota: Si vais a compraros un bañador, la chica pálida, fondona y con celulitis no eres tú. Todo es fruto de tu imaginación.

Nota2: Las modelos de las revistas no existen. ¿Has visto alguna por la calle?

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Yasmina Suárez © 2005