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EL MIRADOR

ESPACIOS IMAGINARIOS

Los territorios de ficción son aquéllos que el escritor crea para sus personajes. Son lugares que sólo existen en la imaginación, espacios que se edifican con palabras, pero cuya consistencia logra superar a veces cualquier otro territorio de la realidad.

El espacio literario es el lugar en el que acontecen los hechos. Puede ser una cama, una casa, una ciudad. un fondo que sólo acoge a los personajes o un lugar tan importante que domina toda la trama. La elección del espacio y su edificación es uno de los sellos que más credibilidad proporciona a una narración. Reales o inventados, esos espacios siempre se nos muestran bajo el prisma de su creador. Y son por tanto, como una carta de presentación del mismo. En mi caso, procuro evitar los que adoran Londres - Nueva York - París, mientras que son bien recibidos aquéllos que crean lugares nuevos y fascinantes.

Siento predilección por los espacios imaginarios que crean algunos autores. Mundos con entidad propia, territorios de la irrealidad tan poderosos que su existencia les acerca a la eternidad más que cualquier otro territorio real. Son geografías que no sólo unen la obra de sus autores, sino que contienen toda una dimensión simbólica, una atmósfera que envuelve y que condiciona a sus personajes, y de la que el lector no puede sustraerse.

El Macondo de García Márquez, la Santa María de Onetti, la Comala de Juan Rulfo, el condado de Yoknapatawpha de Faulkner o la Región de Juan Benet son buenos ejemplos. Y nadie mejor que los propios escritores para explicarnos la creación de su espacio imaginario:

"No quiero decir que Aracataca es Macondo; para mí -no sé, espero que algún crítico lo descubra- Macondo es más bien el pasado". Gabriel García Márquez .

"La melancolía de Montevideo está presente en todas mis obras: por eso fabriqué a Santa María. Más allá de mis libros no hay Santa María. Si Santa María existiera es seguro que haría allí lo mismo que hago hoy. Pero, naturalmente, inventaría una ciudad llamada Montevideo". Juan Carlos Onetti .

"Regresé al pueblo donde vivía 30 años después, y lo encontré deshabitado. El nombre no es Comala, no; pero la derivación de comal -comal es un recipiente de barro que se pone sobre las brasas donde se calientan las tortillas-, y el calor que hay en ese pueblo es lo que me dio la idea del nombre. Comala: lugar sobre las brasas". Juan Rulfo .

"Comenzando con Sartoris descubrí que mi propia parcela de suelo natal era digna de que se escribiera acerca de ella y que yo nunca viviría lo suficiente para agotarla". William Faulkner .

"Inventé Región para sentirme cómodo, para hacer lo que quisiera, sin limitaciones ni prescripciones, para pintar las cosas como me diera la gana. Si en lugar de Región lo hubiera llamado León o Granada tendría que haberme circunscrito a determinados elementos o pintar lo que mis ojos veían. Para exagerar era mejor inventar". Juan Benet .

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José Feito © 2005