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DONA CARIÑO POR QUÉ...

Hoy te tengo en la cabeza más que ningún día. Miro por la ventana y el sauce ya no mantiene las hojas en sus ramas. Siento que yo me parezco a ese sauce.
Tiene tan poco en común con los demás árboles del parque que tanto él como yo ya nos declaramos vencidos, aunque no acaba de llegar el invierno.

Me siento preocupado por mi futuro. Alguien me advirtió que por ateo coja una cuerda y termine mal, que así acabamos todos los locos. Y digo yo:
¿Quién coño termina bien, sea creyente o no, loco o no? ¿Agonizar largamente en una cama de enfermo hasta que no te quede ánimo para maldecir… es terminar bien? ¡No jodan!.

Si alguna vez oís decir que morí arrepentido de mis pecados y clamando a Dios, no lo creáis. Seguro que opté por simular la trama de alguna novela de algún escritor sin mucha imaginación para quitarme a la familia de encima.
Es verdad que muchos creen que hay un infierno y un Diablo y que si no se desdice uno del mal que ha acumulado en su vida, irá a parar a sus dominios inexorablemente. Ellos no, claro, los buenos se van al Cielo a pasear en góndola. Para lo que sirve una vida… y quieren tener dos. ¡Cuánta soberbia!

Supongo que ahora que algo distingo creo que a lo que realmente temo es a no tener nada que ver con mi cita con la muerte. Hace muchos años que comencé a tomar mis propias decisiones y en esa también quisiera tomar parte.

No sé que me ocurre hoy... Y el caso es que me tomé las pastillas. La verdad es que ahora que encontré a dona no debería quejarme. No la ahorco porque aún no sé a quién me recuerda. Es lo más vago que parió madre, todo el día durmiendo en el sofá y si intento apearla, se pega como una lapa, le clava las uñas de sus cuatro patas y prefiere desgarrármelo antes que ceder. Se cree la dueña del mundo y tiene la osadía de mirarme con el impaciente fastidio con que un señorito andaluz miraría a su sirviente menos necesario.
Es una criatura totalmente desnaturalizada.

El otro día estaba sentada en el sillón del ordenador, -le gusta aparentar entre sueño y siesta-, calentándose al sol con la ventana abierta y yo acostado en el sofá pensando. De repente aparece un gato traidor al otro lado de la ventana. Me dejó pasmado. De inmediato pensé que iba a resolver el problema y efectivamente, la veo agazaparse como una auténtica cazadora... ¿Para atacar al enemigo? No. Para venir corriendo hacia mi y
encaramarse en mis piernas temblando del susto.

Dona, cariño, ¿por qué no invitas a tu amigo a cenar, hornearía una pierna de cordero para ti y unas sardinas a la plancha para ella.

DONA Y LA BRÚJULA

No sé ni por qué confío en ti a estas alturas, cómo si no te conociera. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Hacia dónde vamos? Y todo por tu culpa, por hacerte caso, por creer que lo tuyo es el olfato.

-Calla y sígueme, yo te guiaré por este bosque, que soy un "Cocker English", o qué te crees…

-Déjate de ver tanta televisión. Estamos perdidos y de aquí no nos salva ni La Macarena. Si Dios nos mostrara su misericordia nada más salir de este bosque voy de frente a una tienda especializada y compro una brújula, ¡Como que hay Dios!
Parece que Dios ha oído mi plegaria, sí que es misericordioso, este labrador que veo ahí detrás lo confirma. Perdone señor, ¿usted me podría ayudar a encontrar la salida, estoy perdido? ¡Claro! si es fácil. Cierto que fue fácil, nos orientó bien y rápido, bien cerca estábamos de la carretera, no sin antes reírse de mi a la cara por torpe.

-Ya ves, sólo me insultó a mi, a ti que es tu deber como buen perro de caza que dices que eres, a ti nada.

-Fue el sulfato que esta gente hecha a los árboles, que si no...

¡Dios me de paciencia!. Gracias a Dios y al labrador ya estamos en casa.
Pero lo que tardo en coger el coche, ahora mismo voy a comprar una brújula.

-Buenos días quería una brújula.

-Lo siento, en este momento no nos quedan. Ayer mismo vendimos la última.
Pero si quiere le regalo esta que encontré esta mañana en el almacén colocando unas cajas. Estaba detrás de todas. No sé ni cómo pudo llegar a parar allí. Si la limpia un poco puede que le sirva, ahora parece que no encuentra rumbo. Parece que está enfadada con algún punto cardinal.

-Bueno si no tiene otra démela, yo la limpiaré y veré si la hago funcionar.
Muchas gracias, que pasen un buen día.

Esta brújula no tiene arreglo, está desbaratada como dona para seguir una ruta. Aunque parece que no le faltan piezas…

-¿Y si fuera "mágica"?

-Calla y no digas tonterías, no me dirijas la palabra en mucho tiempo, todo lo malo que me pasó hoy fue  por culpa de tu olfato.

-No, lo digo en serio, créeme, y por favor no te comportes así conmigo.
Aunque nunca consideres mi opinión porque me crees un ser inferior, en este caso tengo una corazonada.

-¡Por favor, dona, déjame vivir!

Auque parece un tanto extraño que esta brújula se niegue a cumplir con su cometido, ¿será de verdad mágica? Ya me contagió, ya digo las mismas tonterías que ella.

Pensándolo bien... la verdad es que si una brújula mostrara el camino a aquellos que supieran exactamente adónde ir no tendría sentido su cometido.
Eso es, una brújula sólo responde a aquellos con claridad de propósito y voluntad.
Me pregunto en realidad con cuántos de nosotros funcionaría esta brújula.
¿Cuántos de nosotros sabemos en realidad lo que queremos? ¿Cuántos vivimos apasionándonos por algo o alguien para después darnos cuenta de que en realidad eso no era? ¿Cuántos comenzamos a trazar un plan, invertimos tiempo y esfuerzo, para después dejarlo o porque nos cansamos, o porque decidimos de repente que no va a funcionar?
Yo lo he hecho muchas veces en mi vida y pienso que no soy el único. A veces nos paraliza el miedo al fracaso, otras el miedo al éxito, pero en la mayoría de los casos no sabemos ni por qué estamos estancados. En vez de mirarnos internamente con honestidad, optamos por la salida fácil: echarle la culpa a la vida, o a dona, como en mi caso.

-Escúchame, hazme el favor: Mi vida contemplativa a tu lado me ha enseñado que tu propia energía se mueve exactamente como esta brújula. No te confundas, buen amo, el potencial para ir adónde te dé la gana está en ti mismo, mientras no tengas clara la meta, esa energía jamás va a comenzar a moverse en esa dirección. Considera esta brújula como tu verdadera guía.
Cuando sientas que tu vida está estancada y sin aparente dirección, pregúntate qué exactamente es lo que necesitas para comenzar a mover tu energía. El proceso requiere paciencia y honestidad personal. Generalmente lo que se quiere no es algo externo, sino lo que vas a ganar cuando lo consigas. Puedes estar buscando más seguridad, más amor, más libertad, mayor
autoestima, etc.
Es como esa cualidad que tienes, que yo solamente sé que la tienes por ser tu perra, pero que te niegas a compartirla con los demás. Para mi esa es tu verdadera meta, una vez te comprometas a compartirla estoy segura que esta "brújula mágica" comenzará inmediatamente a mostrarte el camino. Tu camino.

-Menos cumplir con tu obligación de perra cualquier cosa… Hasta de ser inteligente se te da bien.

DONA Y YO

Los sueños son una ilusión tan fascinante que conviene compartirlos con la vida real. Yo lo hago, pero quiero que conste que jamás intenté descifrarlos. Tengo, incluso, tantos sueños como amigos con historias que compartir. Cada día que pasa y me apetece hacer un nuevo amigo sueño con él y lo hago, así, sin más. Y nuestros buenos momentos nos pasamos.

Como se pueden imaginar son cosas mías que no le cuento a nadie, sólo dona está al corriente. Pero en ese sentido, constituye un mundo paralelo, aunque no por ello menos real.

Sin embargo, quiero que sepan que es mi vida, yo la creé y así quiero que siga siendo.

Ayer precisamente se lo comentaba a dona cuando paseábamos por Les Seniaes, tú y yo, le decía, tenemos una suerte grandísima, vivimos en un paraíso, con un jardín inmenso lleno de naranjos permanentemente en flor, y nuestra casa es un palacio maravilloso con grandes habitaciones y salas de juegos y hasta con un sótano donde guardamos nuestros secretos, ¿será en el sótano dónde tenemos guardada nuestra mala conciencia? No sé, dona, si tú sabes lo que es la conciencia, yo no. No sé si tiene algo que ver pero yo siempre dormí a pierna suelta. Te digo esto porque un día en el bar oí a una mujer, decir a su amiga, que a su vecina la mala conciencia no la dejaba dormir.

Volviendo a lo nuestro, a lo de hacer amigos: Yo hago un nuevo amigo y nunca le saco del área restringida de la casa. En el sueño, es mi inconsciencia la que le guía por las escaleras hasta las habitaciones, y después hacia el comedor y la cocina, pero nunca le enseño la puerta de salida, tú lo sabes. Mis amigos se quedan siempre en la casa... en mi sueño.

He de confesar que jamás acerqué el nivel de mi inconsciencia al de mi conciencia. Qué curioso, no sé si ambos niveles serían capaces de complementarse, ni siquiera de coexistir en un mismo receptáculo.

¡Anda tira para ya, dona!, me estás dejando hablar porque quieres que tenga un amigo real, ¡sabes mucho tú!. Como si no supiera que si juntara los dos niveles adquiriré otra vez la percepción de la realidad, y digas lo que digas, en el fondo, ni tú ni yo queremos que eso ocurra, ¿verdad? Llevamos demasiado tiempo viviendo en este mundo paralelo. Y bien felices que somos, ¿verdad?

DONA Y EL COFRE DE LA FELICIDAD

Hace muchos años que guardo una caja de roble creyendo que en ella guardaba recuerdos perjudiciales para mi. Pero hoy al bajar la escalera dona se me cruzó por el medio y me la ha hecho bajar de cabeza. Al llegar antes de tiempo he cogido al pasado por sorpresa y le he sorprendido aletargado e inconsciente y he podido recordar... ¡Qué engañado estaba! La caja de roble que tanto temía que se derramara no guardaba ningún secreto miserable.
¡Cuantos años perdidos! Ahora recuerdo quién soy y lo importante que era.

Me gustaría recordar quién soy, pero aún estoy confuso, no me adentro del todo en mi pasado (creo que si dona me hubiera tirado desde el tercero…). Lo que sí recuerdo nítidamente es que la caja de roble que guardaba celosamente en el desván no era tal como creía, y no era una caja, era un cofre mágico donde se guardaba la felicidad del mundo, y yo era su guardián. Contaré lo
que recuerdo y que sirva para acreditarme como el guardián que fui del Cofre de la Felicidad. Desde hoy quiero ser otra persona y vivir en paz con mi pasado, para ello he de contar la historia de mi pasado.

Desde siempre hombres poderosos me ofrecieron inmensas fortunas por el Cofre de la Felicidad. Algunos, recuerdo, hasta intentaron sobornarme, otros planearon cómo robármelo. Pero todos, sin excepción, mientras más intentaban obtenerlo, más se llenaban de envidia, y más infelices se sentían.

Recuerdo que un día llegó un joven sencillo y me dijo: Te confieso que yo también quiero ser feliz. ¿Compartirías conmigo el secreto? Le miré a los ojos y vi brillar en él la sinceridad y decidí ponerle a prueba. Abrí un cajón y de él saqué un pergamino en el que estaba escrito en cuatro sencillos principios el codiciado secreto del Cofre de la Felicidad. Toma, le dije, léelo y dime si serás capaz de llevar a cabo los principios escritos en este pergamino y así confiarte el Cofre de la Felicidad.
Lo cogió y comenzó a leer:

El primer principio es que cada mañana, al despertar debes agradecer a Dios por todo lo que ya tienes. La oportunidad de vivir, de hacer tu trabajo bien hecho, de amar a tus seres queridos y por todas las cosas materiales que están a tu servicio.

El segundo principio es que debes repetirte que eres importante, valioso, inteligente y capaz. Debes marcar y fijar metas importantes para ti.

El tercer principio es comprender el poder que hay en la acción. Sí, sin la acción tus metas carecen de valor alguno. Con la acción estarás siempre motivado.

El cuarto principio es mantenerte en constante aprendizaje. La forma de llegar a ser mejor es aprender algo útil cada día. Es como subir una escalera, sube un peldaño diario y te sorprenderás la altura que pronto alcanzarás.

-¿Eso es todo?

-Sí, todo, ¿serás capaz de llevar a cabo los cuatro principios? le pregunté, y sin contestarme se alejó despacio por sus mismos pasos sin darse la vuelta.
La verdad es que no volví a ver al joven aquél; desde luego no pasó la prueba.

No le des más vueltas, para los humanos es imposible saber que la clave está en comprender que la felicidad está en crearla mediante sencillos, pero poderosos principios cada día.

APROVECHARÉ QUE DONA ESTÁ INSPIRADA...

Yo que pienso dos o más veces que obro una, no puede faltarme razón. Una persona más que adulta, aunque más incompetente que competente debiera ser capaz de sumergirse en un relato sin pedir amparo a dona, pero... Yo lo hago, no me avergüenzo y lo achaco a que estoy un desbaratado últimamente.

Ayer estuve a punto de solucionar el tema, y no para ejecutar el relato, sino para saber por qué no era capaz. El caso es que pretendo escribir algo que no está inventado y no sé. Lo que conozco sobre la literatura narrativa es una mezcla de realidades vividas o contadas por alguien y la imaginación puesta en movimiento a través del proceso creativo. Puedo inventar
personajes pero no tramas.

Lo que diferencia un escritor bueno de otro que no lo es, es el lenguaje, y eso lo sabemos de forma definitiva, a partir de los primeros pobladores de la tierra.
Estas divagaciones se me ocurren a propósito de abrir las primeras excusas.
¡Dona estoy en tus manos!.

Yo ya inicié una auspiciosa incursión en la república de las letras pero siempre con inspiración, aunque sin ella… lo que bien puede ser un punto final, ojalá resulte ser un punto y aparte o seguido, pero en mi mente, ojo, no me se engañen. Una narración día a día es desordenada y confusa para mi es imposible. Mi vida llena de historias que nunca debieron pasar, o que en el mejor de los escenarios sólo ocurrieron en mi mente.

No se trata de descubrir en mi la presencia de un auténtico escritor que puede expresarse con política de lenguaje con audacia y con un dominio preciso de las palabras, de lo que se trata es de dar continuidad al relato incompleto. Sé que como lectores de un libro nos vamos deslizando por cada uno de los pasos conducidos por un hilo común, sobre manera en la forma de contarlo, tratándose de colocar un peldaño tras otro. Pero escribirlo es algo reservado a unos pocos.

Desearía como escritor escribir un libro que mereciera ser leído y valorado con respeto y reconocimiento por lectores que en su vida real fueran excelentes seres humanos, brillantes profesionales, y mejor comensales, no me gustaría que mi libro lo leyera cualquier lector, aunque en la literatura, los escritores son perdedores que nada más escribir su libro les deja de pertenecer. A partir de ahí, el lector tiene la palabra.

POR FAVOR, DECIRLE...

Podría dirigir esta carta a quien corresponda, pero no, he decidido mejor enviárosla a vosotras hermanas y hermanos desconocidos de este pueblo.

Quizás esta carta nunca la lleguéis a leer por las dificultades que
encierran las comunicaciones entre nosotros, pero hoy necesito deciros, antes de contaros la desgraciada situación en la que me encuentro, cuan agradecida estoy por haberle conocido. Durante este tiempo de convivencia que estuve con él puedo deciros que nunca me ha fallado, siempre me tuvo en especial afecto y me ha tratado por un igual, una deferencia inusual, considerando la diferente naturaleza de nuestra raza; todo lo que os digo es la verdad, os lo prometo. Ha sido mi mejor amigo, ha respetado las leyes de la convivencia y ha jugado de acuerdo a las reglas que la amistad impone.
Estoy segura que me ha ofrecido lo mejor de si mismo y yo también me he entregado a él con el mismo cariño y respeto. Pero, ¿sabéis? hoy me ha confundido, parece que ya no es el mismo, no es aquella persona que conocí hace unos años; aquél que me abrió las puertas de su casa y que con total deferencia me presentó a su familia para que así todos me abrieran las puertas de su corazón. Veo con gran tristeza cómo ha cambiado su manera de pensar, ha reformado sus leyes de supervivencia, haciéndolas cada día más difíciles.

Hoy le oí decir al panadero cuando fuimos a comprar el pan que mi presencia en su casa es amenazante y no sabéis como me ha dolido. Me ha llamado ilegal, indocumentada. ¿Cuántas veces habrá dicho de mi que soy la causa principal de todos sus males? ¿Cuántas veces me habrá acusado de privarle de la autonomía de poder tomar café cuando quiera sin el impedimento que conlleva sacarme a pasear? ¿Cuántas veces habrá dicho de mi que soy un mal ejemplo para su familia por estar tirada todo el día en el sofá?

Pero no es así, no es cierto, él más que nadie sabe que he entrado en su vida para mitigar un poco las necesidades primordiales de las que todo ser humano tiene derecho en esta vida.
Dice que no le respeto, que le obligo a levantarse cuando tengo ganas de hacer mis necesidades sin importarme si está durmiendo o no. Hasta se atreve a decir que si viviera en la ciudad en lugar de este pueblo ya me hubiera dado el pasaporte.

Cuánta injusticia. No le reconozco.

En mi defensa le dije, que yo hacía mucho por su familia, que necesitaba de mis servicios como guarda que vigila su casa cuando no está nadie en ella, como jardinera que abona el césped de su jardín, como enfermera cuando algún miembro de su familia está enfermo. Y muchas cosas más, y todas por amor.
Es un egoísta. Pero su egoísmo y orgullo que ha inflado, no le permite ver más allá.

Por favor, decirle que no me acuse con mentiras, ni me condene sin antes reflexionar, sin antes reconocer que le quiero, le quiero y mucho, y también a su familia, y que siempre le querré. Por favor, decirle que me necesita y que no me abandone.

Dona. (Cocker Inglés)
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Emilio Fernández © 2007