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DE CINE

ENTRE REJAS

En la penitenciaría de Fox River, en el estado norteamericano de Illinois puede ocurrir algo gordo.

En ella habitan un ingeniero de estructuras que, deliberadamente, comete un delito para que le condenen y le encierren en la prisión. Un hombre condenado a la silla eléctrica por un delito que no ha cometido. Un buen chico de origen puertorriqueño dispuesto a lo que sea por fugarse de la cárcel y reencontrarse con su amada. Un ex marine, combatiente en Irak expulsado del ejercito por sus superiores corruptos y que sueña con volver a formar parte de una familia junto a su esposa y su hija. Un despreciable pederasta con ganas de vengarse de la mujer que le traicionó y que consiguió que diera con sus huesos en una de las celdas de la prisión. Un mafioso ansioso por ejecutar su particular vendetta contra el hombre que le delató. Un sexagenario que en su día consiguió saltar en paracaídas con más de medio millón de dólares de los que no se ha vuelto a saber nada y que sueña con reencontrarse con su hija.

Les acompañan un alcaide profundamente enamorado tras 40 años de matrimonio y cuya única debilidad es complacer a su mujer por su cuarenta aniversario. Una doctora, exdrogadicta e hija de una importante miembro del senado americano que, quizá, descubra dentro de los muros de la prisión a su “alma más gemela”. Una abogada especializada en gestiones inmobiliarias que accidentalmente termina metida a criminalista. Una presidenta de los Estados Unidos que consigue alcanzar su ansiado cargo valiéndose de oscuras maquinaciones que ni empiezan ni terminan con la condena de un inocente a la silla eléctrica.

Presos, agentes del gobierno, funcionarios corruptos, abogados, exmilitares, mafiosos, gente corriente. Buenas personas, malas personas y Michael Scofield.

Michael Scofield es un ingeniero de estructuras. Está desesperado y consigue meterse en una situación aún más desesperada. Está dispuesto a todo y ha conseguido urdir un sofisticado plan para sacar de la cárcel a su hermano Lincoln condenado a muerte, e ingresado en Fox River, esperando escuchar en sus últimos momentos la tenebrosa voz que le califica como Dead Man Walking mientras se dirige a la cámara donde se encuentra la silla que acabará con su vida. Michael ha tatuado en su torso no sólo los planos de la cárcel, que él mismo diseño, sino un sin fin de detalles de sus planes de fuga y su estrategia de supervivencia fuera de la penitenciaría. Pero “las personas no salen en los planos”, como en una ocasión le dice su propio hermano.

En el estado de Illinois no existe la pena de muerte, muchas de las situaciones y de los acontecimientos que suceden dentro y fuera de la prisión pueden resultar inverosímiles. ¿Y? En casos así las cosas no tienen por que ser reales sino solo parecerlo. Prison Break es una serie apasionante, divertida, absorbente, trepidante. Un puzzle detrás de otro, una matroska que guarda en su interior una serie infinita de complejas y sorprendentes situaciones.

Prison Break puede presumir de ser la única serie de estreno que el pasado año no fue interrumpida por la FOX antes de final de su primera temporada. Un estilizado thriller con inquietantes intrigas políticas de por medio, grandes dosis de acción, buenos personajes y un par de antihéroes que no saben nada de artes marciales ni les han sido otorgados fantásticos superpoderes.

Quizá fuera de la penitenciaría de Fox River vaya a suceder algo gordo; quién sabe. Fugarse es sólo el principio…

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José Luis Santos © 2007