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YAS ENTRE AMIGOS
ELEGIR
A veces tengo la impresión de que me he pasado la vida teniendo que elegir. Pero no, no es una impresión.
Cuando eres pequeña, eligen por ti. Es una de las ventajas o desventajas , según se mire, de ser un niño. Lo malo es que muchas veces pasas de niño a adolescente de adolescente a adulto y de adulto a anciano y sigue habiendo gente empeñada en elegir por ti.
Al principio, eligen la ropa que te tienes que poner, si alguien tiene frío y tu te mueres de calor, por narices te ponen la chaqueta, si quieres merendar un bocadillo de Nocilla, te dan uno de jamón de york que es más sano...
Del bocadillo de Nocilla pasas a decidir qué quieres estudiar , ciencias o letras. Entonces siempre hay alguien que te dice: ¿Qué quieres estudiar Historia? Tú estás loca?, te morirás de hambre, mejor una carrera técnica. Tiene más salida. Y sin darte apenas cuenta, estás metida en una carrera que no te gusta y lo que es peor, se supone que estarás hasta la jubilación desempeñando un trabajo que no te gusta tampoco.
Entre tanto llegan las idas y venidas sentimentales y como es normal, te enamoras, y como es normal ¿de quién? De un melenas sin oficio ni beneficio, cuyo lema, es “vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos”, aunque mientras tanto viva de ti, que has encontrado un trabajo gracias a esa carrera técnica que alguien eligió por ti y que te permite vivir sin pasar hambre y poco más gracias al mísero sueldo que te pagan.
Pero un buen día conoces al hombre de tu vida y eliges quedarte con él en vez de con el melenas, lo malo es que el hombre de tu vida está casado y elige tras romperte el corazón a su mujer e hijos. Y durante un tiempo eliges estar sola, pero alguien te elige a ti y caes en las redes de una relación con una persona fantástica al que eliges hacer daño para vengarte de los que te hicieron daño.
Cuando por fin te das cuenta de que no se lo merece y que es la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, él elige mandarte a paseo por cabronaza.
Sí, nos pasamos la vida eligiendo. Dónde vivir, qué hacer para cenar, comprar leche entera o desnatada, yogures con bífidus o sin bífidus, ir a la playa o la montaña, casarte o no, tener hijos o no...
Incluso una vez que pasas a mejor vida, vamos, cuando te mueres, siguen eligiendo por ti. Que si la incineramos, que si la enterramos con la abuela, que si las cenizas se quedan en casa en un jarrón ,que si las tiramos al mar, no al mar no que ella no se bañaba nunca, que era muy friolera, mejor al jardín, no, tampoco que tenía alergia al polen...Como si después de muerto te importaran las alergias o el frío.
En fin, ¿qué sería la vida sin nuestras idas y venidas, sin nuestras dudas, sin nuestros aciertos y errores...?
Yo elijo elegir. ¿ Y tú?.
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Yasmina Suárez © 2007
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