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YAS ENTRE AMIGOS

FERMINA

Se llama Fermina pero todos la llaman Mini. Nació hace casi 60 años arropada por las ramas de un olivo en un pueblo de Jaén. La miseria y el hambre serían sus compañeros en ese viaje que iniciaba. Con apenas 3 años emprendió su primera aventura. Oculta bajo los asientos de un tren para no pagar billete, llegó a Asturias en compañía de sus 6 hermanos. La nueva vida no iba a ser fácil. Alojada en una casa cuyo tejado era el cielo, pasó los siguientes años, rodeada de penurias. Sin apenas comer, su pan de cada de día eran las frecuentes palizas de las que era objeto. Mientras lloraba, no tenía hambre. Y así, se fue curtiendo su piel de niña, a base de golpes. Pasó su infancia lavando en el río, recogiendo leña y trabajando. Con 13 años comenzó a trabajar en una casa, fregando. Aún hoy sus rodillas y sus manos tienen las huellas de aquellos tiempos. Nunca perdió la sonrisa, aún hoy se ríe cuando le sobran motivos para llorar. Siempre me dice, “No puedo venirme abajo, no puedo permitírmelo”.Pero lo cierto es, que muchas veces ha caído en la desesperación, pero se levanta una y otra vez. Con 17 años, decidió que quería emprender una nueva vida, probar algo diferente, intentar mejorar. Yo sé ahora, que nunca se hubiera rendido. Y de nuevo, preparó su maleta, y se fue a Bruselas, a trabajar. “Yo quería una vida mejor, aunque tuviera que trabajar, de hecho es a lo que fui, a trabajar. Cuando llegué allí, sin saber el idioma, sin tener trabajo, sin nada…Fue difícil, pero quería aprender”.Y comenzó a trabajar, primero limpiando, después en una fábrica de televisores, más tarde en casa de un diplomático, limpiando. Todo el dinero que ganaba lo enviaba a España.  De todo esto aprendió, siempre sacaba algo en limpio. Con 21 años se casó después de 6 meses de noviazgo. Su ilusión era tener hijos pero tuvo que esperar cinco años más antes de que la naturaleza le concediera ese deseo. “Yo quería tener algo mío y darle todo el cariño que yo no tuve”. La vida aún le tenía preparado otro viaje, con apenas 30 años, regresó a  Asturias. Trabajar, cuidar a sus padres enfermos hasta que murieron, después a sus suegros…la vida la siguió machacando. Pero como siempre, ella quería superarse. Puso una tienda de ropa, después un kiosco de prensa. Ahí, en ese kiosco pasó los mejores años de su juventud. Cuando lo cerró, tenía 58 años, cuando lo abrió 37. Hoy sigue trabajando, sigue luchando mientras se pregunta en alto: “¿Algún día podré estar tranquila en mi casa?. Llevo 50 años trabajando y de mi vida podría hacerse un libro”.
Puede que estas letras sean el principio de esa historia.
Mini, es un diminutivo que no hace honor a su grandeza. Gran madre, gran amiga, gran persona y ahora gran abuela. Mini es MI MADRE. Y desde aquí quiero darle las gracias por ser como es, por estar ahí cuando la necesito, por quererme. Estoy orgullosa de tener la madre que tengo. Me lleno de orgullo cuando me dicen que me parezco a ella, porque mami, de mayor quiero ser como tú.
Te quiero.

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Yasmina Suárez © 2006