|
AQUI LEJOS
Mario Benedetti
Primer poemario dentro del libro “Las Soledades de Babel”, 1991.
El tema del exilio se repite en la obra de Benedetti y es fuente de creatividad constante. Cuando publicó estos versos llevaba seis años residiendo nuevamente en su país y en ellos reflexiona sobre las transformaciones producidas que le hacen sentirse exiliado de nuevo:
Más de una vez me siento expulsado
y con ganas
de volver al exilio que me expulsa
…
y vengo sin embargo
tal vez a compartir cansancio y vértigo
desamparo y querencia
también a recibir mi cuota de rencores
mi reflexiva comisión de amor
Observa sus propias mutaciones:
también a nosotros
los exilios nos hicieron mulatos
somos cruza de estocolmo y buenos aires
montevideo y madrid
El mundo estaba cambiando -dos años antes se derribó el muro de Berlín- pero la ética social y revolucionaria del autor –cercana a la gente común de la calle y alejada de dogmas- permanece, criticando a intelectuales como Octavio Paz que difaman las revoluciones en latinoamérica:
somos la catástrofe asimismo
porque hemos sido derrotados
pero ¿no es raro que octavio ignore
que la verdad no siempre está
del lado de los victoriosos?
…
los derrotados mantenemos la victoria
como utopía más o menos practicable
pero una victoria que no pierda el turno
de la huesuda escuálida conciencia
los vencidos concebimos el milagro
como quimera de ocasión
pero siempre y cuando sea un milagro
que no nos cubra de vergüenza histórica
o simplemente de vergüenza.
Benedetti se asombra de que actitudes antes consideradas valiosas ahora desaparezcan:
¿Por qué la solidaridad es apenitas
la película sordomuda que no encuentro
en los catálogos de los video-clubes?
Y más abajo:
¿o tal vez los milicos descubrieron
dónde estaba nuestro mezquino taloncito
de insolidario aquiles?
Describe la evolución de sus compañeros:
sé que aquí habitan los enteros
y su entereza no es de las que encogen
a la segunda lluvia
o a la primera sangre
pero se trata de una entereza animal
de bicho duro que pasó por el fuego
por el miedo por el rencor por el castigo
por la frontera del desencanto
y quedó chamuscado memorioso
convaleciente desvalido
Y con quién no se puede reconciliar:
nunca podré reconciliarme
con los depredadores de mi gente
el aguinaldo de los delatores
la desmemoria de los fusileros
“Sobra olvido”, es cierto, reniega de la desmemoria:
sigue habiendo invasiones desmadres felonías
los mezquinos mezquinas a destajo
después de todo ¿quién vindica el recuerdo?
los cementerios ¿quedan? ¿quedaban en abril?
los sigilosos muertos ¿acaso se desfechan?
en todas partes sobra olvido
Aunque a veces flaquea:
Calmo ante el mar ensimismado
solo ante un infinito
que es cada vez más breve
dice el sobremuriente en la escollera
tengo derecho a mi desánimo
tengo derecho al miedo
Termina Benedetti dando vuelta a la definición de poesía –sombra de la memoria- de otro vate –Jose Emilio Pacheco-
pasa el amor y deja sombra
el odio pasa y deja sombra
pasan la madrugada y la canícula
y dejan un sabor ácido a sombra
…
así / después de todo
con esas sombras que nos dejan
en la mirada y en los tímpanos
en el vacío del delirio
…
con la memoria de esas sombras
damos alcance
en ciertas ocasiones
excepcionales ocasiones
a la blindada frágil poesía
o quizá a la memoria de la sombra
de la poesía.
A PROPOSITO DE CASANOVA
Miklós Szentkuthy
Ediciones Siruela 2002.
Casanova es calificado en el Larousse de aventurero, intrigante y afortunado en amores. Seminarista, mago, jugador –instaló en Francia la lotería pública-, violinista y agente secreto de los inquisidores de estado en Venecia fueron varias de sus ocupaciones, pero es recordado en el imaginario colectivo como un Tenorio.
Escribió unas “Memorias”, y sobre las mismas Miklós Szentkuthy (1908 – 1988) realiza en 1939 un ensayo redactado como “notas marginales”. 123 apuntes donde reflexiona sobre la forma de relacionarse el famoso amante con las mujeres que podría resumirse en esta frase: “el amor es un retrato instantáneo, nada más”. Y el amor en sí es lo importante, no su objeto (la mujer). Las técnicas, el galanteo, los regalos, son instrumentos secundarios, y al parecer esto le gusta tanto al sexo contrario que no dudan en hacer partícipes de lo mismo a sus amigas o hermanas. Se puede incluso disfrutar de 2 o 3 amantes a la vez, pero está enamorado de cada una como si fuese la única. A Casanova le gusta también la buena comida, el juego y el dinero, utilizados como en el amor.
Una tesis atractiva, el placer instantáneo desligado de responsabilidades posteriores contrapuesto al amor romántico y eterno de Abelardo y Eloísa. Monogamia frente a poligamia. Hedonismo frente a las funciones de procreación o maternidad. Cada cultura lo va solucionando como puede. Los etólogos nos dirían posiblemente que instintos útiles en una época de nuestra evolución y en un contexto determinado siguen surgiendo ahora cuando las condiciones de vida son diferentes.
Miklós fue profesor, traductor (por ejemplo de “Ulises”), ensayista y especialista en inglés y francés, y la lectura de estas notas marginales requiere en bastantes ocasiones de un esfuerzo constante de la inteligencia, consulta frecuente a la enciclopedia –o conocimientos previos de cultura literaria y musical- por las recurrentes alusiones a otros autores y a una época determinada de la historia (final del barroco). A pesar de ello se puede disfrutar de sus metáforas como se disfruta con la poesía.
A SALTO DE MATA
Paul Auster
Anagrama 1998
El libro consta de varios apartados. Una primera parte biográfica y después tres obras de teatro, un juego inventado por el autor y una novela policíaca.
Auster nació en 1947, y esta biografía está finalizada en 1996, es decir, escrita a los 49. Y además limitada temporalmente hasta 1980 y 1981, años a los que dedica unas breves líneas. Tiene incluso que ocultar el nombre de algunas personas citadas y uno se pregunta porqué quiere relatar estos acontecimientos cuando está en plena madurez creativa y sin aparentes problemas económicos. Esos problemas que le llevaron a inventarse el juego para intentar venderlo y sobrevivir, o a escribir las obras de teatro que permanecieron en un cajón hasta ahora, y su primera novela policíaca nuevamente editada en este volumen.
Posiblemente sea la autoexplicación del fracaso inicial a pesar de desvivirse por su vocación. En la novela, el protagonista posee un cuadro de Bruegel “La Torre de Babel” con un simbolismo claro, el enorme esfuerzo para acabar en nada. Auster quiso vivir de la literatura desde adolescente y para ello no dudó en sacrificar trabajos cómodos pero que no le dejaban tiempo para crear. Viajó a Europa, trabajó entre otras actividades en un petrolero y con excluidos socialmente con el fin de acumular experiencias para trasladarlas posteriormente al papel. Fue activista contra la guerra del Vietnam. Traducía del francés y escribía poemas. Actividades que le llevaron a estar siempre escaso de dinero y posiblemente también al descalabro en su primera vida sentimental y paternal, puesto que dedicó tiempo a labores que no le gustaban demasiado para asegurar la manutención familiar y se lo restó a la literatura.
La historia del éxito empieza cuando termina la biografía. Muere su padre y con la herencia puede permitirse el lujo sólo de escribir, ahora con éxito y vuelve a casarse. Auster es fácil de leer, entretenido e inteligente, domina el léxico y sabe contar anécdotas e historias.
De las tres obras de teatro en un acto, “Apagones” servirá de base a una de sus novelas policíacas posteriores y aquí aparece demasiado alegórica, difícil de interpretar sin conocer los símbolos. “Laurel y Hardy van al cielo” representan otra vez el esfuerzo y la lucha sin resultados claros para los operarios, mientras que “Escondite” refleja las dificultades de comunicación de la pareja. Poca acción y mucho diálogo.
JUGADA DE PRESION
Paul Benjamín
Es el seudónimo con el que Auster firmó esta novela. El propio autor refiere en la biografía previa que rechazaron inicialmente su publicación al considerarla “psicológica”, ajena a los intereses del mercado en aquella época. Cierto, Auster profundiza mucho en las motivaciones y descripción de sus personajes, que puede ser atractivo para ciertos lectores y aburrido para otros.
Un ex-jugador famoso de béisbol recibe una amenaza de muerte y contrata a un detective privado –Max Klein- para averiguar quién lo intimida. Sin dar tiempo casi al comienzo de la investigación, el deportista aparece muerto. Max relata en primera persona sus pesquisas que le llevan a entrevistarse con varios sospechosos, cada uno de los cuales tenía su motivo para asesinar al ex-jugador y además estaban relacionados entre sí. No faltan los desamores, y el primero recuerda nuevamente a lo vivido por Auster en aquella época, posiblemente reflejado en la actitud del protagonista: la vida de detective (escritor, interpreto) es incompatible con esa primera pareja, de la cual tiene un hijo. Su segundo desamor, cómo no, es la mujer del fallecido.
Tampoco falta la acción, y Max es vapuleado y tiroteado constantemente. Los diálogos son inteligentes, quizás demasiado cuando los pone en boca de los matones. No me imagino a los pistoleros con un vocabulario tan sarcástico e irónico.
El final, sabido al leer previamente la biografía, resulta sorprendente sin ese conocimiento. Quizás embrolla demasiado las motivaciones de alguno de los implicados, lo que a mi parecer deslustra el desenlace.
---------------------------------------------------
César Fernández © 2006
|