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DE PATA NEGRA

PURA ADMINISTRACION

Visto el adjunto expediente y
Resultando: Que Doña María, más comúnmente conocida como Maruja y nacida en plena posguerra, contrajo primeras y únicas nupcias con su novio de toda la vida en febrero de mil novecientos sesenta y dos, a la tierna edad de dieciocho años.
Resultando: que Doña María, acostumbrada como estaba a realizar todos los quehaceres domésticos tal como le había enseñado su madre.
Resultando: Que Doña María concibió y parió a este mundo a tres churumbeles a los nueve, veinte y treinta y un meses de su boda y dedicó todo su tiempo y esfuerzo, en fin, todo su ser, a su crianza, olvidándose de que era persona.
Vistas la dictadura franquista 1939-1975, fueros y leyes masculinas y los mandatos de la santa madre iglesia católica, apostólica y romana incluidos todos los sermones de la parroquia así como diversas costumbres retrogradas de la época.
Considerando: Que su señor marido hasta que la muerte les separe, se lió con su secretaria veinte añera, recurrió al españolísimo “ahí te quedas”, no sabiendo de su paradero hasta que recibió la citación judicial de divorcio a principios de los ochenta.
Considerando: Que una vez criados a sus hijos, con más de cuarenta años y sin formación de ningún tipo para acceder al mercado laboral, se vió sola.
Procede, adjudicar todo el patrimonio familiar a Doña María y levantarle un monumento, a ella y a todas las mujeres que como ella, sin acceso a las oportunidades de estudio y formación que ahora disfrutamos, han educado a sus hijos, los han sacado adelante y por ende, a este país.
Asimismo, su ex marido, Don José deberá pedir perdón asumiendo sus errores, a diario, delante de la estatua de ella hasta el fin de sus días.
En nombre de la justicia, esa que emana del pueblo, yo lo mando.
La Reina.

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Marta Lobo © 2006