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YAS ENTRE AMIGOS

POR FIN, VACACIONES (shhhhhh)

Otros años por esta época decía (más bien gritaba) ¡por fin! vacaciones. Este año lo digo muy, pero que muy bajito, no vaya a ser que se despierte Iván, mi bebé de 7 meses  y medio y la fastidiemos.
Desde que nació no ha dormido una noche seguida. Miento, una noche sí, y la tonta de su madre, se levantó cada media hora para ver si respiraba.
Cuando nace un bebé, todo es tan bonito. Miras el nido al lado de tu cama, y piensas ¡pero qué precioso es!, sobre todo cuando duerme.  No sé por qué, en el hospital se pasan todo el día durmiendo, mi hijo también. Será el parto que les agota, o que están cogiendo fuerzas para berrear en condiciones cuando llegue a casa.
La cosa es, que sales del hospital con un santo y en dos días tu bebé se ha convertido en el hermano pequeño de la niña de “El exorcista”.
Y entonces empiezan a lloverte los consejos, no sé por qué de repente todos se convierten en pediatras: tiene hambre, son cólicos, tiene el sueño cambiado, el baño le espabila demasiado... Si parece que todo el mundo tiene un doctorado en pediatría.
La cosa es que cuando alguien te ve con el carrito, después de decirte: qué guapo, si ya tiene dientes, es rubito... se parece a su padre, a su madre, al abuelo...llega la pregunta obligada: ¿Duerme bien? Pues no, no duerme. Ah, pues al mío lo acuestas a las 9 y hasta las 10 de la mañana del día siguiente no se despierta. Y yo, con falsa sonrisa le digo: pues me alegro, tienes mucha suerte, mientras en el fondo le deseas que la parta un rayo.
A veces retrocedo en el tiempo y con el pensamiento me traslado a lo que yo llamo V.A.I .(vida antes de Iván). ¡Qué tiempos aquellos! Podía dormir hasta la hora que me diera la gana, tirarme en el sofá a leer durante horas, salir cuando quería, no como ahora que vuelvo a casa a la hora en que sale todo el mundo… Sí, ¡qué tiempos aquellos!
Lo bueno que tiene (siempre hay que buscar el lado positivo de las cosas), tener un niño que no duerme, es que el día te da para mucho, como a las 6 y media de la mañana o las 7 ya estás en danza...Por ejemplo, nosotros este año aprovecharemos los días de vacaciones al máximo. ¿Os imagináis levantados a las 7 de la mañana todas las vacaciones? Así que en vista de esto he pensado: este año tiramos la casa por la ventana, (a veces he pensado en tirar a Iván pero...le quiero tanto...), hemos decido pagar casi 2000 euros por llevar a Iván a llorar a Tenerife a un hotel de cuatro estrellas. ¡Qué se le va hacer si somos así de espléndidos! Pero, ¿y lo que vamos a rentabilizar los días? Nosotros no tendremos problema de sitio en la piscina, a las 7 y media de la mañana ya tendremos nuestra hamaca ocupada, no como otros años que los “guiris” con su costumbre de madrugar las ocupaban todas, tampoco tendremos problema de  mesa para desayunar, a esas horas estaremos con el maître y los camareros, quién sabe, puede que sea el comienzo de una gran amistad…
Pensaréis que cuanto me quejo, que si tan duro es, que no hubiera tenido hijos… pero ahora viene la parte buena.
Me despierto con la sonrisa sincera y sin condiciones de una personita a la que yo le he dado la vida, me olvido de mis penas, mis cansancios, mis problemas solo con jugar con él, verle dormir (si, a veces duerme), achucharle, darle un beso, disfrutar de su primer gugú, la primera conversación en su idioma,  su mirada cuando quiere un beso, su mal genio (a quién saldría) cuando algo no le gusta...
Ahora puedo decir (BIEN ALTO, QUE YA ESTÁ DESPIERTO): POR FIN ESTOY DE VACACIONES. 24 horas para estar con mi hijo, 24 horas para disfrutarle, 24 horas para mimarle... 24 horas para SER MADRE.
Feliz verano.

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Yasmina Suárez © 2006