|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
| |
![]() |
|
|
||||||||||
| |
|
|
Juan Benet, El ogro bondadoso por Francisco García Pérez El rincón de las palabras por Tino Pertierra Entrevista a Tracy Chevalier Firma Invitada Manuel García Rubio (II) Palabra de Faulkner El Mirador por José Feito Links Contacto Webmaster ------------------------------------
Números publicados ------------------------------------ |
|
|||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
En un país lejano y en otros tiempos vivía un Rey muy tirano. Cierto díacondenó a un alto mandatario de su gobierno a morir decapitado por traidor. Poco después del momento señalado para la decapitación, ¡cuál no sería lasorpresa del Monarca al ver que el alto mandatario que debió morir decapitado diez minutos antes, se acercaba tranquilamente al trono! ¡Por mil dragones! -exclamó el enfurecido Monarca- ¿No te condené a presentarte en la plaza del mercado para que el verdugo te cortara la cabeza a las tres? ¿Y ahora no pasan diez minutos de las tres? Hijo de Dioses, -respondió el alto mandatario- todo lo que dices es cierto, hasta incluso que en comparación con la verdad es mentira, pero los deseos de su Majestad han sido desgraciadamente descuidados. Con alegría corrí a cumplir tus deseos y coloqué mi cabeza de cuerpo indigno en la plaza del mercado, apareció el verdugo con su desnuda espada, ostentosamente la floreó en el aire y luego, dándome un suave toquecito en el cuello, se marchó, apedreado por la plebe, de quien siempre he sido favorito. Precisamente vengo a someter a su consideración Majestad que la justicia caiga sobre su deshonorable y traicionera cabeza. ¿A qué regimiento de verdugos pertenece ese miserable traidor de negras entrañas? que se presente ante mí. ¡Oh, bastardo, rugió el soberano! ¿Por qué has dado un suave toquecito al cuello que debiste tener el placer de cercenar? Señor, mi señor, -respondió el verdugo, ordénele que se suene las narices con los dedos y lo entenderá-. De ahí que la ceremonia siguiera pacificamente hasta el amanecer. MORT ROSEMBLUM, ESCRITOR Tengo la mente atascada en forma muy particular y consumadamente oscurecida. Hoy me sentí una vez más confuso hasta el punto de ponerme a leer un libro sobre el apasionante mundo de la aceituna. Más que por el apasionante mundo de la aceituna, -que me trae sin cuidado, ya que lo mio son las naranjas-, me intrigó su autor, Mort Rosemblum, redactor de un periodico extranjero y reportero de una agencia periodistica de esas que saben lo que pasa antes que nadie, o quizá lo que va a suceder antes de que lo haga. Escribió al parecer muchos libros, pero este en particular lo hizo alejado de la civilización entre olivos en la Provenza francesa. Esto me sedujo de él. Consiguió romper con todo con lo que entendía le proporcionaba la muerte y descubrió de veras la vida después de darla por perdida entre sus olivos. En nuestros días los considerados cultos dividen las filosofía en dos clases: exotéricas, las que sólo ellos entienden o pueden comprender y las esotéricas, las que nadie puede comprender. Estas últimas son las que más han afectado al mundo moderno y las que han tenido mayor aceptación en nuestro tiempo por resultar del todo inalcanzables. Algo que Mort Rosemblum descubrió a tiempo donde estaba su lugar, o sea lo que los demás mortales descubren cuando pierden tal condición. Escribirá en su retiro como la persona feliz que escapa a los riesgos del mundo de la represión y la dispepsia, para acompañarle tendrá a sus olivos en un paraje de ensueño que le inspirarán, estoy seguro. CARTA ABIERTA A CUPIDO Agonizo, estoy tocado por el Dios del amor. Esta creación bastarda y absurda de una bárbara fantasía fue indudablemente infligida a la mitología para que purgara los pecados de sus Dioses. De todas las concepciones desprovistas de belleza y de verdad, Cupido es la más irracional y ofensiva. La ocurrencia de simbolizar el amor sexual mediante un bebé semiasexuado, de comparar los dolores de la pasión con flechazos, de introducir en el arte este homúnculo gordito para materializar el espíritu sutil y lo sugerente del tema, todo esto es digno de una época que, después de darlo a la luz, lo abandonó en el umbral de la posteridad, para desde allí hacerle aparecer de cuando en cuando y herir de muerte como hoy lo ha hecho con un servidor. Un servidor que se jaztaba de lo difícil que era satisfacerle, ahora comprende que fue porque nadie pretendió hacerlo. ---------------------------------------------------
|
|
||||||||||||