|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
|
|||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
|
|
|
||||||||||||
| |
![]() |
|
|
||||||||||
| |
|
|
Juan Benet, El ogro bondadoso por Francisco García Pérez El rincón de las palabras por Tino Pertierra Entrevista a Tracy Chevalier Firma Invitada Manuel García Rubio (II) Palabra de Faulkner El Mirador por José Feito Links Contacto Webmaster ------------------------------------
Números publicados ------------------------------------ |
|
|||||||||
|
|
|
||||||||||||
LOS PERSONAJES: Los personajes son los habitantes que deambulan por el mundo de la ficción. Y todo aquello que les rodea ha sido creado para ellos. Un privilegio que les permite mantener una especial relación con su creador, aunque no exenta de los caprichos o experimentos de éste. Novela y cuento han sufrido una intensa transformación entre los siglos XIX y XX, y los seres de esos espacios de ficción se han visto arrastrados por los cambios operados en su entorno. En el siglo XIX, dominado por el realismo, el personaje nos es presentado mediante un minucioso examen de su aspecto físico. A su vez, el narrador, omnisciente en tercera persona, penetra en la conciencia de los personajes y los desmenuza ante el lector: nos cuenta lo que piensan, lo que sienten, lo que sueñan, cómo actúan y el porqué de su comportamiento. En el siglo XX, a medida que el narrador omnisciente en tercera persona es sustituido por otros narradores, el personaje se describe con vaguedad y deja de ser presentado al lector. Le corresponde ahora a éste, a través de sus diálogos y analizando su comportamiento, descubrir -o simplemente suponer- las peculiaridades de su carácter. Con el hallazgo del monólogo interior se eliminan también los intermediarios: el lector "escucha" directamente el pensamiento del personaje sin aparente intervención del narrador. La elección de los personajes y su elaboración debe estar en relación con la estructura de cada obra. Y la calidad de la misma, dependerá en gran medida de la solidez de aquéllos. Corresponde, por tanto, al autor, conceder a cada personaje un protagonismo determinado en función del papel que vaya a desempeñar. Sin embargo, muchos escritores confiesan que al ir desarrollando la trama, un personaje secundario empieza a adquirir más peso del que al principio se le había asignado. En cierta forma, se "rebelan" ante su destino de secundarios y terminan ocupando un puesto más importante en la narración. Veamos la relación, contada por ellos mismos, de algunos autores con sus personajes, esos seres misteriosos: "Los buenos personajes no se buscan: se encuentran, o mejor dicho, se aparecen". Antonio Muñoz Molina. "Muchos de mis personajes me han venido en sueños y después los elaboro a partir de ahí". William Burroughs. "No podría decir que los personajes me dominen a mí, pero sí existe una interrelación. Yo no tendría interés en escribir si supiera de antemano lo que va a pasar en mis obras". Juan Carlos Onetti. "La primera idea que tuve del coronel Aureliano Buendía es que se trataba de un veterano de nuestras guerras que moría orinando debajo de un árbol". Gabriel García Márquez. "Yo había comenzado a narrar la historia a través de los ojos del niño idiota, pero sentí que resultaría más eficaz que la relatara alguien capaz de saber solamente qué acontecía, no por qué". William Faulkner. "Empecé a tener la sospecha de que Luz Acaso, sin abandonar las páginas de la novela, se había desdoblado en una persona de carne y hueso con la que podía tropezarme en cualquier momento. De hecho, la buscaba en el metro, en el autobús, en los mercados. Ésta podría ser, me decía, ésta otra no". Juan José Millás. ---------------------------------------------------
|
|
||||||||||||